Tortuga Jicotea

Trachemys grayi



La tortuga jicotea es una tortuga de agua dulce nativa de México y Centroamérica, común en ríos, lagunas y humedales tropicales. Es una especie muy activa y visible, frecuentemente observada asoleándose en troncos y orillas.

La puedes conocer en nuestro Sendero de Tortugas Continentales, donde destaca por su curiosidad y facilidad para interactuar con el entorno. En el CMT trabajamos en su protección mediante acciones de Bienestar Animal y Atención a Fauna Silvestre, garantizando espacios adecuados para su desarrollo. A través de las Visitas Guiadas buscamos que nuestros visitantes comprendan su importancia ecológica y fomenten el respeto hacia la fauna silvestre. Si quieres apoyar directamente a su conservación puedes hacerlo en Participa, mediante Donaciones en Especie o al Donar al Centro.

Biología

Presenta un caparazón ovalado de tonos verde olivo a café, en cada escudo presenta círulos con forma de ojos, llamados ocelos. Su piel es verde con franjas amarillas en la cabeza y el cuello. Es una excelente nadadora, de hábitos principalmente diurnos y muy dependiente del asoleo para regular su temperatura corporal. Su reproducción ocurre en tierra firme, donde las hembras excavan nidos para depositar sus huevos.

Alimentación

Su alimentación es omnívora: consume plantas acuáticas, frutos, algas e invertebrados, así como peces pequeños y carroña, lo que la convierte en una especie clave en la dinámica trófica de los ecosistemas acuáticos.

Distribución

La tortuga jicotea se distribuye en el sureste de México (principalmente en la vertiente del Golfo y la Península de Yucatán) y se extiende hacia Guatemala, Belice y Honduras. Habita ríos de corriente lenta, lagunas, pantanos y cenotes, siempre asociada a ambientes de agua dulce bien conservados.

Estatus de conservación

Esta especie no está actualmente incluida en la NOM-059-SEMARNAT-2010, por lo que en México no figura como sujeto a protección especial o en peligro. Tampoco está listada en ninguno de los Apéndices de la CITES, por lo que no existe regulación específica de comercio internacional para esta especie a través de esa convención. Sin embargo, otras especies del género Trachemys sí se encuentran en categorías desde Preocupación Menor hasta Casi Amenazada según criterios de La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), aunque no hay una evaluación formal única para Trachemys grayi publicada en la Lista Roja global de la UICN.

A pesar de no estar oficialmente enlistada en esas normas, la tortuga jicotea tiene relevancia ecológica y de manejo por varias razones. En primer lugar, es una especie valiosa para la salud de los ecosistemas acuáticos como controlador natural de poblaciones de invertebrados y consumidor de vegetación. En segundo lugar, en algunas regiones ha sido explotada para consumo humano y para comercio de mascotas, lo que puede ejercer presión sobre poblaciones locales de esta tortuga si no se lleva a cabo de forma sostenible.

Además, aunque no se considera invasora por sí misma, la presencia en acuarios o estanques privados y la posible liberación de individuos (como ocurre con otras tortugas del género Trachemys, cuando se comercializan como mascotas, como la tortuga de orejas rojas o japonesa) podría representar un riesgo de establecimiento fuera de su área nativa, contribuyendo al desequilibrio ecológico en otros ecosistemas, como se ha observado con especies cercanas introducidas en distintas regiones del mundo. Por ello, su manejo responsable y la educación sobre la importancia de no liberar ejemplares en ambientes naturales son fundamentales para prevenir impactos ecológicos negativos.

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